Minimalismo en estado puro. Esta canción demuestra como ninguna otra que se puede hacer música excelente con 3 simples instrumentos.
La batería robótica, la memorable línea de bajo y el acompañamiento de guitarra distorsionada, sumada a la voz única de Ian Curtis, componen el mejor tema de uno de los mejores álbumes de los años 70, "Unknown Pleasures".
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